CECAM pide apoyar a las empresas ante la pérdida de dinamismo de la economía en 2023

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El balance del año 2023, que ahora concluye, arroja en su conjunto datos positivos en términos de crecimiento económico para Castilla-La Mancha, si bien, como venimos avisando desde la Confederación Regional de Empresarios, se constata una desaceleración en el ritmo de crecimiento de la economía, que se prolongará en 2024, en un contexto de incertidumbre que afecta directamente a las empresas de nuestro país y de nuestra región, que han realizado nuevamente grandes esfuerzos a lo largo del presente año para poder continuar con su actividad empresarial.

De esta forma, el crecimiento trimestral del Producto Interior Bruto en Castilla-La Mancha en el tercer trimestre del año fue del 0,3 por ciento (0,4 por ciento en el anterior periodo), al igual que a nivel nacional, mientras el incremento del PIB interanual ha sido del 1,5 por ciento en Castilla-La Mancha, tres décimas por debajo del 1,8 por ciento nacional, y por debajo también del crecimiento del PIB registrado en el segundo trimestre, que fue del 1,7 por ciento, lo que confirma la pérdida de dinamismo de la economía que venimos señalando desde CECAM.

Asimismo, las previsiones para el final del ejercicio, así como para el próximo año 2024 apuntan a una desaceleración aún mayor: Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el crecimiento del PIB en el conjunto del 2023 será del 1,9 por ciento en Castilla-La Mancha, y este aumento se moderará hasta el 1,5 por ciento en 2024, motivado principalmente por el estancamiento en las exportaciones, que han caído un 3,7 por ciento en nuestra región en el periodo de enero a octubre de 2023. Además, este es el primer descenso que se registra en las exportaciones desde antes de la pandemia, en 2020.

La evolución del empleo también sufre una desaceleración en este final de año 2023, donde se prevé un crecimiento del empleo total del 0,8 por ciento respecto a 2022. Para el próximo año 2024 este incremento se moderaría hasta el 0,6 por ciento, sobre todo por las dificultades del sector privado derivado del aumento continuado de costes y de la incertidumbre económica, así como por las medidas impuestas a nivel nacional por el Gobierno.

A destacar que las horas efectivas trabajadas han descendido un 3,3 por ciento en el tercer trimestre de 2023, siendo inferiores incluso a las registradas antes de la pandemia, en el primer trimestre de 2020.

Las pymes y autónomos se exponen por tanto a un escenario de menor dinamismo económico y mayores costes (financieros y laborales, fundamentalmente). Unos costes para las pymes que han aumentado más de un 19 por ciento en dos años. A pesar de este incremento de los costes, las empresas no lo están repercutiendo en su mayoría en los precios finales, asumiendo estos crecimientos de precios con la consiguiente merma en los márgenes empresariales.

Por otro lado, el incremento de los costes financieros ya está trayendo consigo un aumento en la morosidad, lo que es también un riesgo a destacar para el año que viene y los siguientes, ya que las empresas dispondrán de menor liquidez y paralización de las inversiones.

En cuanto a los costes laborales, con datos del tercer trimestre de 2023, el coste laboral medio por trabajador y mes (que incluye las remuneraciones y las cotizaciones sociales) subió en Castilla-La Mancha un 4 por ciento en el tercer trimestre del año en relación al mismo periodo de 2022, hasta los 2.569,57 euros, según el INE. En tres años, el coste laboral en nuestra región ha subido un 10,6 por ciento.

Asimismo, una elevada inflación acumulada, la restricción y encarecimiento del crédito, (las pymes consiguen una cuarta parte menos de financiación bancaria que antes de la pandemia, mientras su coste se triplica, debido a los elevados tipos de interés), y un mercado laboral que va dando muestras de desaceleración, sitúan a España como el país con mayor caída de la productividad dentro de los países avanzados entre 2018 y 2023, con un descenso del 3,8 por ciento.  

A su vez, se abre un panorama de incertidumbre creciente en el ámbito nacional y también internacional. No solo por la continuidad de la guerra de Ucrania, sino también por el conflicto en Oriente Próximo entre Israel y Gaza, que puede repercutir negativamente en el alza del precio del petróleo y en una inflación más alta durante más tiempo.

En definitiva, un contexto nada favorable para la actividad empresarial, ante el cual la Confederación Regional de Empresarios de Castilla-La Mancha insta a impulsar la actividad económica y el crecimiento y la creación de empleo, estableciendo acciones y medidas, destinadas principalmente a las pequeñas y medianas empresas y autónomos de nuestra región, favorables a la actividad productiva y que ayuden a paliar en la medida de lo posible la difícil situación que las empresas vienen atravesando en los últimos años.